EDITORIAL
Propuestas estratégicas para el Plan Nacional de Desarrollo
El Foro Permanente de Ciencia y Tecnología (FPCT), órgano autónomo de consulta del Poder Ejecutivo, hizo en febrero pasado un diagnóstico sobre la problemática de la Ciencia y la Tecnología (CyT) en México, con el fin de desarrollar una serie de propuestas estratégicas para el Plan Nacional de Desarrollo. En este documento se define a la ciencia como “conocimiento público generado en las universidades y centros de investigación” (CI), mientras que la tecnología es “la combinación de conocimientos científicos con los diseños prácticos”. En términos generales, en el documento se identifican muchos de los grandes problemas que aquejan al desarrollo de la CyT de México, los cuales son señalados continuamente por la comunidad científica; lo importante sería que en esta ocasión estas propuestas estén efectivamente más cerca del Ejecutivo. Es importante, sin embargo, que el diagnóstico se interprete correctamente. Por ejemplo, se afirma que el desarrollo de la CyT requiere de la formación de recursos humanos y de CI, pero no se hace suficiente énfasis en la necesidad de fortalecer o incluso de modificar las estructuras de muchas universidades y CI, en lugar de crear nuevas instituciones.
Por otro lado, se menciona en lo general la necesidad de bases de datos integrales y confiables para respaldar la planeación de programas y políticas. Aquí la interpretación es muy importante,
pues no existe una definición clara acerca de los tipos de bases de datos. Aparentemente se trata de información de tipo socioeconómico como la que elabora el INEGI, y no se menciona la importancia estratégica, para el desarrollo científico y el crecimiento económico, de bases de datos sobre procesos naturales y biológicos tales como las generadas por redes mareográficas, sísmicas, atmosféricas, gravimétricas, volcanológicas, biológicas, entre otras.
Se afirma que el ciudadano común “ahora depende más de CyT, pero que cada vez se aparta más de ellas; que las nuevas generaciones son prácticamente analfabetas en la materia”. Como no se cita análisis alguno, parece ésta una afirmación simplista. En su caso, debería mencionarse la necesidad de crear Museos de CyT y más infraestructura permanente, fomentar la práctica de las casas abiertas por parte de universidades y CI, apoyar la realización de olimpiadas del conocimiento, etc. que promuevan la divulgación que se pretende.
Se menciona que es urgente fortalecer a los posgrados, con infraestrctura y recursos humanos y establecer nexos con las empresas, así como promover la inserción de investigadores en los temas de su interés. Además, para ampliar el esquema de becas se recomienda la participación de la IP (iniciativa privada) y de los gobiernos estatales. En ese sentido, el esfuerzo del gobierno federal debe incentivar la vinculación empresa-academia y el otorgamiento de becas y colegiaturas por parte de la IP haciéndolos, por ejemplo, deducibles de impuestos y no actuando simplemente como observador.
Sobre el financiamiento de la investigación en CyT, están identificados algunos de los males mayores: insuficiente apoyo económico al CONACYT para efectuar sus funciones principales, excesiva burocracia (sistemas aduanales, pagos de impuestos, permisos, etc.), centralismo deri vado en parte al pobre desarrollo de los centros de provincia, poca flexibilidad para ejercer las partidas presupuestales, salarios no competitivos.
Es de esperar que el mensaje de las propuestas emanadas del grupo consultor de científicos pueda ser interpretado por el grupo de funcionarios encargados de actuar en la solución de la problemática de la CyT mexicanas, en particular, la Secretaría de Hacienda, de la que se espera que actúe con la misma imaginación que solicita de la comunidad para solucionar sus problemas, principalmente de financiamiento.
Publicado: 2001-04-01