EDITORIAL
Ciencia, riqueza y crecimiento responsable
En este periodo de revisión de la iniciativa de Ley de Humanidades, Ciencias y Tecnologías se ha mencionado que el ritmo de crecimiento guarda una estrecha relación con la riqueza de un país. Ambos se benefician de la generación del conocimiento científico y de la tecnología, los cuales, a su vez, contribuyen a la formación de recursos humanos bien calificados. El desarrollo científico y tecnológico en el mundo ha promovido una tasa de crecimiento demográfico y de requerimientos de bienes para su manutención y bienestar que amenazan colapsar tanto el precario equilibrio del medio ambiente como las relaciones económicas y sociales. El crecimiento es desigual y mucho depende del uso eficiente de los recursos físicos y humanos, así como de su conservación.
Con frecuencia las políticas públicas reaccionan a las demandas de ciertos sectores de la población y diseñan programas para resolverlas. Algunas veces las demandas son tan básicas como las alimenticias, de agua o de espacio; otras, son más complejas, como los recursos energéticos y minerales, servicios médicos o informáticos, por citar las más obvias. Salvo las dos últimas, las geociencias tienen una participación directa en la identificación y análisis de la composición química, de las características físicas y de la abundancia de los materiales.
La importancia de la aplicación de criterios científicos en la solución de problemas inmediatos o urgentes radica en la probabilidad mayor de impactar menos al ambiente, hacer uso más eficiente de las tecnologías y en consecuencia, de los recursos económicos. El crecimiento, en el amplio sentido, conlleva riesgos a la vida y a los bienes de la sociedad. La contaminación del suelo, del agua y del aire deben monitorearse bajo criterios estrictos y alejados de los intereses económicos, de la misma forma que los fenómenos naturales de periodos de recurrencia largos, como los sismos, el volcanismo, el cambio climático y las variaciones del nivel del mar, deben estar presentes en los planes de desarrollo. Dicho trabajo de seguimiento normalmente requiere de fuertes inversiones económicas para equipamiento y operación, así como de personal altamente calificado, que genera un conocimiento cuyos beneficios pueden traducirse en términos de seguridad, los cuales, en general, pasan desapercibidos para la mayoría de la gente. Además, una bondad de las instituciones donde se hace investigación es la de ser centros de innovación y entrenamiento permanentes.
Publicado: 2018-06-01