EDITORIAL

¿Apoyos a la educación en geociencias?

La primera semana de julio del año pasado, los posgrados que atendimos a la convocatoria del Programa de Fortalecimiento del Posgrado Nacional (PFPN) fuimos a Puebla a defender nuestros proyectos de posgrado y, la última semana de agosto, recibimos los resultados. Desde entonces nada se sabe por escrito, aunque hay muchos supuestos verbales (incluyendo los dichos en el XVI Congreso Nacional de Posgrado de octubre), a los que cada vez nos acostumbramos más, aunque cada vez aceptemos menos. Lo anterior significa que los compromisos adquiridos con base en la aceptación de los proyectos se han retrasado más de un semestre. Aunque aún existe el consuelo de que los fondos no están perdidos pues están depositados en un fideicomiso, son muchos los planes de crecimiento e incluso de mantenimiento de infraestructura, que deberán seguir esperando.

Una situación grave provocada por estos retrasos se relaciona con las asignaciones de becas, las que cada vez se ubican en lugares más inaccesibles, como lo demuestra el hecho de ya no poder asignar becas a través de proyectos de investigación del CONACyT. Los términos de referencia de la convocatoria para dichos proyectos únicamente contemplan apoyos para realización de tesis de licenciatura, así como complementos para estudiantes becados por el CONACyT en programas registrados en el Padrón Nacional de Posgrado (PNP) o en el Programa Integral de Fortalecimiento del Posgrado (PIFOP), para realizar estancias –pero cortas- en el extranjero. Mención aparte se merece la tardanza en la asignación de las becas crédito y que es tema para otro momento.

Esta limitación de fuentes de financiamiento de becas debilita a los programas de movilidad académica pues las instituciones normalmente no cuentan con recursos para otorgar estos apoyos, que sirven, tanto para ayudar a los estudiantes nacionales a que finalicen sus requisitos para graduarse cuando ha terminado la vigencia de su beca CONACyT, como a los extranjeros cuyos países no tienen programas de becas.

Varias de nuestras instituciones que tratan de cumplir con la sugerencia de internacionalizar sus posgrados, o bien, están interesados en reforzar sus relaciones con otras instituciones atrayendo a estudiantes principalmente de Latinoamérica, han interrumpido sus programas de promoción, provocando que algunos estudiantes pierdan el interés en las instituciones mexicanas, e incluso, ha motivado la deserción. Es importante recordar que al iniciar la actual administración del CONACyT se planeaba aumentar el número de científicos del país a 40 mil para 2006, pero ya en octubre de 2001, una cifra de 26 mil científicos en el Sistema Nacional de Investigadores se consideraba realista. Tomando en cuenta que el Sistema Nacional de Investigadores cuenta actualmente con algo más de 9 mil investigadores activos (6,471 hombres y 2,730 mujeres), la política de becas y los programas de incentivos a la investigación que estamos viviendo, pronto harán descender la pronosticada cifra a un nivel muy similar al actual.

Lo anterior es particularmente grave cuando consideramos que las áreas de las Ciencias de la Tierra muestran un decremento importante en la preferencia de los estudiantes que están decidiendo la carrera que desean estudiar, lo que finalmente presenta una perspectiva muy pobre para las instituciones donde se ofrecen carreras de geociencias. En términos económicos, mantener actualmente esas carreras, y sobre todo los posgrados, es sumamente costoso pues nuestra infraestructura debe albergar a muchos mas estudiantes y, sobre todo, ofrecerles mayores oportunidades de estudio y laborales.

Debemos reconocer los esfuerzos gubernamentales orientados a financiar a los posgrados que mejor cumplan con ciertos requisitos de calidad, pero también debemos señalar que la madurez, tanto desde el punto de vista humano como material, en las áreas de las geociencias, se alcanza más tarde que en otras disciplinas científicas. Por lo anterior, es necesario enfrentar el costo y tratar con deferencia el conocimiento estratégico para la sociedad que estas ciencias generan.

Publicado: 2002-12-01

Sismicidad del centro y sur de México (periodo abril a junio, 2002)

Javier Fco. Pacheco, Casiano Jiménez, Arturo Iglesias, Jesús Pérez Santana, Sara Ivonne Franco, Jorge A. Estrada, José L. Cruz, Arturo Cárdenas, Tan Li Yi, María de los Ángeles Gutiérrez, Bernardino Rubí, José A. Santiago

Sismicidad de la región norte de Baja California, registrada por RESNOM en el periodo enero-diciembre de 2002

Luis Munguía Orozco, Antonio Vidal Villegas, Luis Orozco León, Oscar Gálvez Valdéz, Ignacio Méndez Figueroa, Francisco Farfán Sánchez, Sergio Arregui Ojeda