EDITORIAL
El intento de incorporación de investigadores extranjeros en los centros de investigación mexicanos, llevado a cabo por el CONACyT, constituye un gran esfuerzo por reforzar nuestra planta científica.
Dicha acción responde a la "fuga de talentos" que se observo en México durante la decada 1981 - 1990, período en el cual se estima que un 30 % de los investigadores abandonaron los centros de investigación universitarios debido al deterioro salarial.
Un estudio reciente hace ver que durante 1981 - 1990, la UNAM perdió el 23 % de su planta científica, la UAM el 10% y el IPN el 17%, siendo las areas de investigación aplicada y de desarrollo tecnológico en donde más se acentuo dicho fenómeno.
Si bien es cierto que programas como el Sistema Nacional de Investigadores ayudo en gran forma a detener la fuga de talentos, también es cierto que los salarios de los investigadores aun están por debajo de lo que sería deseable para que la profesión fuera suficientemente atractiva como para despertar el interés de nuestros jovenes estudiantes.
El ingreso a las licenciaturas y estudios de posgrado del país, en las areas científicas, continúa por debajo del nivel deseable. Además, una alta proporción de los maestros universitarios aun perciben un bajo ingreso pues no tienen posibilidad de incorporarse al Sistema Nacional de Investigadores.
Por ello expresamos nuestro acuerdo con el rector de la UNAM en el sentido de que los aumentos salariales, a los profesores universitarios, no pueden estar regidos por los topes oficiales. Cualquier otra medida evidentemente favorecerá el desarrollo de la ciencia en México, pero quiza no logre resolver el problema de fondo.
Publicado: 1993-04-01