EDITORIAL
Las geociencias y la planeación urbana
En este número de geos llama la atención que sus cuatro artículos técnicos tratan sobre temas de gran importancia en planeación urbana. El crecimiento acelerado de las zonas urbanas en el país también ha acelerado la explotación y contaminación de los recursos hídricos y ampliado las áreas vulnerables a los fenómenos naturales. Ese ritmo debería estar acompañado por un incremento similar, por lo menos, de estudios sobre peligros y sobre la evaluación de las zonas de riesgo, tanto en las grandes ciudades o zonas con infraestructura costosa, como en otras que se caracterizan por la inestabilidad del terreno, o por su actividad natural continua (por ejemplo, volcánica y sísmica). El conocimiento de esos fenómenos naturales es una cuestión vital para lograr un desarrollo que contemple la previsión y mitigación de riesgos. En ese sentido, somos testigos de acciones importantes como la Década Internacional para Reducción de Desastres 1990-2000, distintos programas de protección civil, cuatro foros mundiales del agua y otras que, por intereses distintos, poco aportan al estudio y a la regulación del uso de la superficie terrestre y sus recursos. La magnitud de dichas acciones muestra la importancia de los problemas relacionados con los fenómenos que ocurren en la tierra sólida, océanos y atmósfera y, es claro que las instancias gubernamentales lo tienen presente. Sin embargo, en la práctica, es observable que la legislación para proteger la vida humana y sus estructuras contra los riesgos y desastres naturales, así como el destino de los contaminantes, aun no es la adecuada por falta de información de calidad. Por esa razón, no es ocioso insistir en la necesidad de tener redes de monitoreo de fenómenos naturales y ambientales en zonas urbanas, así como programas de investigación y capacitación real para dar respuesta a las amenazas que se asocian con la naturaleza. Dichos programas deben ser transgubernamentales para garantizar su seguimiento y, en su diseño, deben participar también las instituciones académicas y sociedades de expertos para garantizar su calidad. El impacto económico y social de los desastres causados por fenómenos naturales es revisado después de que éstos se presentan y resulta ser un tema de oportunidad en el ambiente político. Sobre los temas anteriores, en varios foros se ha insistido en la necesidad de invertir en infraestructura y educación a todos los niveles para disminuir los efectos destructivos de los fenómenos naturales. Sin embargo, se menciona poco la perjudicial práctica de otorgar contratos para efectuar estudios innecesarios y menos aún se menciona la necesidad de tener supervisión experta de esos trabajos. El crecimiento más sano posible de nuestras ciudades se logrará a través de una rigurosa planeación urbana que necesariamente debe contemplar el conocimiento del medio físico en que se asientan.
Publicado: 2005-06-01