EDITORIAL
¿Democratización de la ciencia en México?
La tendencia a mantener una atmósfera de expectativa es marcada cuando ocurre un cambio de sexenio pues hemos aprendido a desconfiar en los discursos. En ese ambiente, a principios de noviembre de 2012, senadores y representantes de más de 20 instituciones de educación superior (IES) e investigación dieron inicio formal a la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación, una consulta nacional por Internet, en la que la población podía votar, hasta el 30 de enero, por los retos que considere más relevantes para el país, frente a los que la ciencia y la tecnología pueden ofrecer alternativas de solución. Hasta aquí, la consulta parece parte de un ejercicio amable de democracia donde, se menciona, podrán votar incluso menores de edad.
Aquí es donde termina la tranquilidad de la lectura. Cuando se dice que uno de los objetivos destacados de la iniciativa es acercar al ciudadano común a la ciencia, la tecnología y la innovación, haciendo que se reconozcan las aportaciones que estos sectores realizan en diferentes ámbitos de la vida cotidiana, no se puede evitar pensar si esa no es la función de los museos interactivos de ciencia (entre otros mecanismos), de los que ya hay varios en el país, y preguntarse si quienes diseñaron esta consulta los han visitado, y si han depositado comentarios en los buzones de sugerencias que todos los museos tienen. Y sobre la profundidad del análisis acerca de los alcances de la encuesta, el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, comenta que los gobiernos deben adaptarse a las nuevas formas de participación ciudadana, como las que incluyen Internet y las redes sociales; además, que con estas y otras herramientas se debe hacer presente a la ciencia y la tecnología (sic) que el ciudadano comprenda que los nuevos conocimientos y las nuevas soluciones tecnológicas contribuyen a la consolidación de una sociedad próspera y sustentable. Para terminar con esta presentación de hechos y declaraciones, se dice que los resultados se presentarán formalmente al nuevo gobierno, a los legisladores y al sector empresarial del país y que además, se elaborarán libros sobre cada uno de los 10 temas que mostrarán los resultados de la “reflexión conjunta de la sociedad y los académicos para proponer opciones de solución a los grandes problemas nacionales”. Nacen nuevas preguntas porque el desconcierto aumenta conforme hay nuevos comunicados: ¿se ponderarán las opiniones de acuerdo con la edad, escolaridad, ocupación, nivel en el SNI, antecedentes en puestos de designación popular, residencia rural o urbana, u otros conceptos? ¿Qué motiva realmente la consulta? ¿Se ha perdido la confianza en la comunidad científica, sus sociedades e IES para consultarlos sobre los temas que tanto preocupan a quienes administran los bienes públicos?
Será interesante ver el impacto de las casi 187 mil opiniones (la tercera parte del D.F.) en los temas que, de mayor a menor, han sido los favoritos: 1) sistema educativo con un enfoque humanístico, científico y tecnológico; 2) abasto de agua potable a toda la población; 3) desarrollo de un campo más productivo que logre la seguridad alimentaria; 4) conservación del medio ambiente; 5) sistema integral de salud para toda la población ; 6) energía limpia, sustentable, eficiente y de bajo costo; 7) una industria aeroespacial mexicana competitiva; 8) migración y los derechos de ese sector; 9) cambio climático y 10) salud mental y adicciones.Si supusiéramos que el nivel más alto de conocimiento general y compromiso social está en los ambientes académicos, entonces la suma de los 17,637 miembros del SNI (cifra del 2011) y los 178,000 estudiantes de posgrado registrados en la matrícula nacional, rebasaría ligeramente el número de opiniones recibidas. ¿Qué porcentaje de los profesionales independientes o trabajadores de la iniciativa privada participó? ¿Qué número de maestros de los niveles básico a superior lo hicieron? y finalmente, ¿cómo estimar la calidad de la información que la población tiene en un país con las características del nuestro?
En este clima de declaraciones e incertidumbres se menciona que, considerando que el año anterior parte del presupuesto lo ejerció la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y no el CONACYT, el incremento al presupuesto 2013 en el ramo 38 (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) es el mayor que se ha otorgado en los últimos ocho años. Podríamos iniciar otra ronda de preguntas.
Publicado: 2012-03-01