EDITORIAL
El tiempo pasa con rapidez, desde la reunión de Manzanillo han trascurrido ya cinco meses y es necesario iniciar los preparativos para un nuevo Congreso Nacional. Entre los lugares propuestos figura el Centro de Investigaciones Biológicas de Baja California, A.C., en La Paz, B.C. Hay varias razones por las que esta posibilidad tiene atractivo: existe ahí un grupo dinámico de investigadores que inicia actividades; es una provincia mexicana cuya integración a la actividad general del país se ha deseado siempre; y es un lugar hermoso. Particularmente significativo resultaría que el primer Congreso Nacional después de la reestructuración de nuestra Unión se efectuara en una ciudad que por sus características es símbolo del futuro mexicano. Las fechas, aún no definitivas, podrían ser el próximo mes de octubre de 1982.
Para que la reestructuración de la Unión no se reduzca a una mera formalidad, se buscan nuevas formas de acción. Es bien sabido que la Geofísica en México, no ha recibido atención que corresponda a su importancia y el crédito que se le otorga no hace justicia ni a su potencialidad práctica, ni tampoco a su relevancia científica. A pesar del indudable progreso que se manifestó en el mes de mayo, con motivo de nuestro último congreso, el número de personas que deciden dedicarse a la Geofísica sigue siendo escaso y las disciplinas geofísicas no tienen el atractivo de otras ciencias. Por lo anterior, se ha acordado la creación de un premio a la investigación geofísica. Creemos que esta es una buena forma de estimular la labor científica en nues tro campo. Además, la ceremonia de entrega sería ocasión propicia para exaltar los valores de la Geofísica en México.
Por el Comité Editorial
Ismael Herrera.
Publicado: 1982-10-30