EDITORIAL

La sociedad en general financia la publicación de revistas científicas como uno de los ingredientes básicos para hacer avanzar la ciencia. La finalidad de las publicaciones no es tanto el dejar constancia de los avances y aumentar el curriculum de los autores, sino el de poner los trabajos sobre la mesa de disecciones, para ponderarlos, superarlos, desecharlos o bien integrarlos en esquemas más generales del conocimiento. A esto se reduce en términos generales, aquello de que la ciencia no puede existir al menos que continuamente cuestione y supere sus propios avances. Los científicos practican esto como deporte. Les fascina sobre todo practicarlo con sus propios trabajos, de una manera natural y sirviéndose del ejercicio para perfeccionar sus resultados.

Inevitablemente, los trabajos de algunos investigadores se traslapan con los de otros. Se establece entonces una verdadera labor social en pos de la solución de problemas particulares. Unos a otros se escudriñan sus publicaciones, con el fin de comparar resultados y sumar esfuerzos en los puntos en que existan convergencias. Sin embargo, a pesar de la buena voluntad y al hecho de que la verdad es una, se presentan con frecuencia divergencias importantes que pueden confundir a quienes siguen de cerca las publicaciones correspondientes. A la ciencia no le gustan las medias tazas, por lo que en estos casos se opta por confrontar directamente a los contendientes, por su propia iniciativa y en la misma revista de la publicación original. Para este propósito en la mayor parte de las revistas existen secciones especiales. La función de estas secciones no consiste únicamente en tratar de arreglar diferencias. En general, constituyen un complemento insustituible a los artículos de investigación, pues en ellas tienen cabida aclaraciones interesantes para los lectores. Incluso se da el caso de que importantes líneas de investigación surgen directamente de dichas discusiones. El lector interesado gana sobre todo en perspectiva, pues no todos los días se es testigo de una discusión inteligente entre dos expertos.


En GEOFISICA INTERNACIONAL, la revista de investigación de la Unión Geofísica Mexicana, no existe una sección de comentarios. No existe simplemente porque no se envían comentarios por parte de los miembros de la Unión. Parecería que en cuestiones de ciencia todos estamos de acuerdo con todos, o bien que somos en extremo respetuosos. En cualquier caso, nuestra actitud no debe confundirse con las buenas costumbres. Todo lo contrario. No en vano sentencia el proverbio que en la ciencia, como en el amor, no hay nada peor que la indiferencia. Discutamos sobre ciencia con nuestros colegas, ellos nos lo agradecerán y la revista también. Incluso al SNI le interesan las discusiones, sobre todo en la forma de sobretiros.

Publicado: 1994-01-01