EDITORIAL

Alrededor del mundo se publica un gran número de revistas de investigación que se especializan en ciencias de la tierra o en alguna de sus áreas. GEOFISICA INTERNACIONAL es una de ellas. Como miembros de la Unión Geofísica Mexicana, a todos nos gustaría que nuestra revista compartiera estanterías alrededor del mundo con las mejores revistas a nivel internacional. Seguramente también estaríamos dispuestos a trabajar para lograrlo, con tal que las tareas estuvieran a nuestro alcance.

Ahora bien, para definir las tareas se necesita un objetivo, pues como se sabe hay de objetivos a objetivos. Por ejemplo, sería absolutamente insensato ponerse como meta el convertir a GEOFISICA INTERNACIONAL en la revista más importante de todas, o incluso tratar de colocarla en pocos años entre las primeras cinco. Extremadamente difícil, pero a todas luces posible, sería el poder darle un lugar dentro del primer treina porciento. Con lo último sería más que suficiente para asegurarle un lugar destacado en la mayor parte de las bibliotecas del mundo. Por supuesto que para lograrlo, se requiriría de una unidad de propósito y de una fuerza de cohesión que ciertamente no van de la mano con los tiempos actuales. Siendo más realistas, podríamos tratar de que GEOFISICA INTERNACIONAL ocupara el lugar natural que le hemos podido -o que le hemos querido- dar hasta ahora los miembros de la UGM. En muchos lugares del mundo no se recibe la revista, simplemente porque no la conocen o no saben de su existencia. ¿Le interesará a tal o cual biblioteca tener en sus estantes a GEOFISICA INTERNACIONAL?, ¿Habrá investigadores en el extranjero a quienes les interese ser miembros de la UGM y recibir la revista? No lo sabemos. Seguramente nos sorprenderíamos de las respuestas. Nuestra revista tiene muchos atributos positivos, pero le ha faltado promoción directa a nivel de investigadores. En esta tarea la labor de los miembros de la UGM es insustituible.

De la vista nace el amor, sentencia el proverbio. Hagamos la prueba. Tan simple como deshacerse de uno o más números de la revista, enviándoselos a colegas en el extranjero y sugiriendo que de interesarles la soliciten a través de su biblioteca. El costo de la revista es mínimo. Ahora bien, ¿No gastan nuestras propias instituciones miles de dólares en adquirir revistas extranjeras? En muchos casos se trata de revistas con una calidad científica muy por debajo de la de GEOFISICA INTERNACIONAL. Hagámos el esfuerzo: un sobre, una nota, y ya está.

Publicado: 1993-10-01