EDITORIAL
La reciente convocatoria a la comunidad científica a expresar su opinión sobre el Sistema Nacional de Investigadores ha dado pie a que de distintas maneras los miembros de la comunidad revisen aquellas actividades que deberían ser consideradas en las evaluaciones. Es obvio que quienes dedican su tiempo a la divulgación de la ciencia llaman a que su actividad sea considerada, así como aquellos que se esfuerzan en vincularse con el sector productivo también defienden que su actividad sea tomada en cuenta. De la misma forma, se escuchan quejas por el aparente desdén con que se toman las publicaciones nacionales, las participaciones en congresos, y otras actividades que se relacionan directamente con la formación de recursos humanos. En su mayoría, los comentarios que se escriben y se escuchan son a título personal y evidencian lo variado de las actividades que desarrolla la pequeña y versátil comunidad científica. Es claro que, aunque la publicación de artículos cientificos en revistas internacionales seguirá siendo la tarea más importante y reconocida, otras actividades, como las de divulgación y docencia seguirán desarrollándose pues tienen mas que ver con la vocación que con la lucha por "sumar puntos". Viendo las labores que desarrolla nuestra comunidad en su conjunto, es también claro que su diversidad la fortalece.
En esta Reunión Anual 1997 se presentarán dos nuevas monografias y se ofrecerá un curso que, junto con las sesiones especiales sobre riesgos naturales, de monitoreos volcánicos, sismicos, atmosféricos, y de mareas, entre otros, muestran la importancia y diversidad de nuestro quehacer. En esta reunión también eligiremos parte de la nueva mesa directiva para el periodo 1998-1999, y seria saludable aprovechar la convocatoria del SNI para emitir una opinión como comunidad de Ciencias de la Tierra acerca de nuestro desarrollo, así como de las formas y criterios de evaluación de proyectos e individuos.
Publicado: 1997-11-01