El horario de verano, el año 2000 y las Olimpiadas de Ciencias de la Tierra

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Enrique Gómez Treviño

Resumen

¿Qué sabemos de la emisión de gases de invernadero, el protocolo de Montreal, la producción de clorofluorocarbonos, el hoyo de ozono del polo sur y el que se está desarrollando en el polo norte, los fenómenos de El Niño y La Niña, la tasa mundial de deforestación o la capacidad de los océanos para alimentar a la humanidad? Como ciudadanos del mundo, aunque seamos del tercero, compartimos la obligación de poder emitir una opinión razonada sobre estas cuestiones, o al menos estar enterados al respecto, ya que muchos aspectos de nuestra vida diaria se ven afectados por decisiones tomadas en nombre de todos los habitantes de la Tierra. No está de más recordar que las sociedades más desarrolladas no son las que tienen gobiernos muy avanzados, sino las que están formadas por ciudadanos informados y conscientes de sus responsabilidades tanto individuales como colectivas.


Por otro lado, con relación a nuestro propio país, cabe preguntar: ¿Que sabemos sobre el horario de verano, la producción de energía eléctrica mediante inversión privada, las fluctuaciones del precio del petróleo, la dependencia del presupuesto federal de los ingresos petroleros, la prevención de desastres naturales, la tasa de deforestación, la ampliación de la salina de Guerrero Negro, la importación de cereales y alimentos o el suministro de agua a las zonas urbanas? Todos estos temas son de actualidad en nuestro país; algunos provocan acalorados debates en televisión y amistosas charlas de café, así como votaciones y consultas entre la población. En estos casos con mayor razón deberíamos poder emitir una opinión razonada sobre cualquiera de estos temas que nos conciernen. Tal vez en la comunidad de Ciencias de la Tierra muchas de estas cuestiones no despiertan interés especial por su misma familiaridad, ya que entre nosotros hay especialistas en cada uno de los temas mencionados. Sin embargo, ello no es así entre la población en general, en la que se observa un preocupante desconocimiento aunado a un genuino interés por aprender (esto último ocurre particularmente entre estudiantes de preparatoria, quienes una vez motivados revuelven cielo y tierra para estar bien informados).

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Cómo citar
Gómez Treviño, E. (2000). El horario de verano, el año 2000 y las Olimpiadas de Ciencias de la Tierra. GEOS, 20(1). Recuperado a partir de https://geos.cicese.mx/index.php/geos/article/view/419
Sección
Divulgación