EDITORIAL
En el presente año han sido registrados dos eventos volcánicos en la República. El Volcán de Colima, presentó durante algunos meses derrames de lava viscosa así como deformación en el domo, formado desde 1960. Esta actividad, iniciada a mediados de diciembre de 1981 causó inquietud entre los habitantes del estado de Colima. El Volcán Chichón, denominado Chichonal, en el estado de Chiapas inició una fase eruptiva violenta el pasado 28 de marzo, aumentando la intensidad de las explosiones eruptivas el 3 y 4 de abril. Esta actividad, consistente en una serie de explosiones tipo vulcaneano, arrojó una cantidad considerable de ceniza y bloques sobre una superficie mayor a los 30,000 km2 causando severas pérdidas tanto humanas como económicas en los estados de Tabasco y Chiapas.
Aun cuando esta violenta actividad volcánica nos sorprende, es conveniente recordar que el país cuenta con más de una docena de volcanes que han manifestado actividad eruptiva en los últimos 3,000 años. Durante el presente siglo, el Volcán de Colima ha mostrado actividad en 1903, 1909, 1913, 1975 y 1982; el Volcán San Martín Tuxtla en Veracruz, en 1922; el Volcán Tacaná en Chiapas, en 1903 y 1949; el nacimiento del Volcán Paricutín en Michoacán en 1943; el nacimiento del Volcán Bárcena en 1952; y el Volcán Chichón en Chiapas con actividad explosiva en marzo y abril de 1982.
La frecuencia de eventos volcánicos para México en el presente siglo es de una erupción cada 6.8 años. A este respecto es conveniente preguntarse si se ha tomado conciencia de este elevado índice de fenómenos volcánicos en la República, y si nuestro programa de formación de recursos humanos refleja la necesidad de hacer frente a este tipo de problemas; señalemos aquí que los índices para eventos sísmicos destructivos es mayor que el volcánico.
Debemos insistir nuevamente en la necesidad de que las autoridades, políticas y académicas de México, tomen conciencia de que el área de la Geofísica necesita de un apoyo vigoroso no sólo por la alta frecuencia de eventos destructivos, sino también por la presencia de eventos que tienen un impacto directo en la economía del país, como son los diversos fenómenos meteorológicos y su impacto en el programa alimentario, o la exploración geofísica para detectar recursos acuíferos, metalíferos y petroleros.
Por el Comité Editorial
Juan Manuel Espindola
Publicado: 1982-04-30