EDITORIAL
La contaminación de la atmósfera en la Ciudad de México, y en otras grandes ciudades del país, representa un complejo problema de investigación. Se deben de localizar las fuentes de contaminación más importantes y proponer soluciones factibles que permitan su reducción o eliminación.
La solución es mucho más compleja que la que plantea una investigación científica tradicional, pues diversos partidos políticos mantienen interes en el asunto ya que pueden apoyarse en la problemática para levantar banderas de índole electoral.
A la fecha se han levantado voces pidiendo que las fábricas salgan de la capital y se instalen en provincia lo cual parece decir "vayan a contaminar a otro lado". Con ello no se habra resuelto nada, la contaminación continuara pero ahora en provincia.
Es conveniente hacer la observación de que se trata de resolver el problema y no solo trasladarlo a otro lado. Al reconocer este hecho volvamos a enfatizar que los problemas se resuelven estudiandolos, lo cual significa recursos a la preparación de personal y a la investigación científica.
Entendemos que hay casos, como la refinería, en que se deben cerrar fábricas pues no se cuenta con el tiempo suficiente para esperar a que la tecnología anticontaminante se desarrolle.
Pero es de esperar que el Gobierno Federal reconozca que debe invertir recursos en la investigación y desarrollo de tecnología adecuada para resolver el problema de la contaminación. Cerrando o trasladando factorías a otro lado no se resuelve tampoco el problema.
En México existe solo una licenciatura en Ciencias Atmosféricas, en la Universidad de Veracruz y los estudios de posgrado solo se llevan a cabo en la Fac. de Ciencias de la UNAM con el apoyo del Centro de Ciencias de la Atmósfera.
Canalizar recursos a estas dependencias, e incluso pensar en apoyar la apertura de nuevos centros de investigación en Ciencias de la Atmósfera, permitirán contar con personal competente para implementar soluciones reales. Si a la fecha se implementan acciones como paliativos a la situación, no debe demorarse la inversión en investigación pues de otra forma demoraremos también las soluciones al complejo problema de la contaminación.
Publicado: 1991-10-01