EDITORIAL

La crisis económica por la que atraviesa el país ha traido a la mesa de discusión a la industria petrolera mexicana. Se ha llegado a insinuar, en diferentes foros, que su venta podría ser la solución a la actual crisis.


Sería conveniente aclarar que aún cuando México es un país productor de petróleo, el ritmo de crecimiento (el cual no bajará a pesar de la crisis) puede convertirlo en importador de petroleo para el primer tercio del próximo siglo.


Si bien es cierto que México cuenta con reservas importantes de petróleo (al igual que de otros recursos), también es cierto que la explotación de algunas de dichas reservas no parece ser costeable por ahora. La solución estará en las mejoras que se desrrollen dentro de la tecnología de extracción, y para ello se requiere de un mayor número de investigaciones en esta area.


Aun cuando hoy nos asusta la crisis, debemos pensar que la situación petrolera del país dependerá, en un futuro cercano, de las acciones que se tomen ahora para reforzar a nuestros institutos de investigación, y para la creación de nuevos centros de desarrollo tecnológico.

Publicado: 1995-01-01