EDITORIAL

La celebración del 50 aniversario de nuestra organización debe ser motivo de júbilo, de alegría y de satisfacción, pero también nos ofrece una oportunidad para el análisis, para la reflexión, para la previsión del futuro que queremos para la UGM. No es fácil que organizaciones civiles como la nuestra se preserven en el tiempo, que crezcan se desarrollen y maduren hasta conseguir la masa crítica necesaria para garantizar su futuro. Cuando nacen son organismos frágiles y vulnerables que fácilmente pueden desaparecer. Nuestra propia historia lo muestra: al impulso inicial del grupo fundador encabezado por Julián Adem en 1960, tuvo que seguir un segundo impulso renovador en 1980, esta vez por parte de un nuevo grupo de entusiastas encabezados por Francisco Medina. Y no bastó la energía de estos impulsos, fue necesario el trabajo cotidiano, incansable, persistente, de Francisco Medina primero y más tarde de Luis Delgado, para que la UGM fuera poco a poco desarrollándose y adquiriendo fortaleza. El apoyo incondicional del Instituto de Geofísica de la UNAM y del CICESE fueron sin duda factores fundamentales para lograr este desarrollo. Pero definitivamente, es la participación activa de cada vez mayor número de personas interesadas en las ciencias de la Tierra: académicos, estudiantes, profesionales, empresarios, prestadores de servicios, etc., lo que ha dado a la UGM la fortaleza que hoy tiene y que con justa satisfacción podemos celebrar.
Durante todo este tiempo ha habido muchas personas que han aportado ideas, trabajo, entusiasmo y esfuerzo a la UGM, no solo académicos, también personal técnico y de apoyo, particularmente para la organización de las reuniones anuales y en la edición técnica de Geos. Es imposible nombrarlas a todas sin el riesgo de omitir a muchas, todas ellas contribuyeron a construir la UGM, todas ellas pueden sentirse justamente satisfechas, es a ellas a quienes estamos celebrando el día hoy.

Publicado: 2010-11-01