Aristarco de Samos y la XVI Olimpiada de Ciencias de la Tierra

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Enrique Gómez Treviño

Resumen

En lugar de divulgar conocimientos, tal vez deberíamos esparcir los procesos que llevaron a esos conocimientos. Y no es que no haya esfuerzos en este sentido, sino que tendemos naturalmente a enfatizar los resultados sobre los procedimientos utilizados para obtenerlos. Las cosas ocurren de esta manera por variadas y legítimas razones: Por un lado tenemos que, en la práctica, el resultado es lo más importante. Por ejemplo: saber que hay que lavarse las manos antes de comer es, en general, más importante que recordar los experimentos que tuvo que realizar Pasteur para probar su teoría microbiana de las enfermedades. Otra de las razones es que un descubrimiento que tomó mucho esfuerzo y talento resulta obvio con el paso del tiempo. La redondez de la Tierra es un ejemplo. Las fotografías de la Tierra desde el espacio le restan, de cierta manera, interés a los elaborados argumentos y mediciones de los antiguos griegos. Otra razón es que un resultado se puede expresar con una sola afirmación, mientras que un procedimiento requiere muchas afirmaciones, además de conceptos y razonamientos encadenados con una lógica rigurosa. Detrás de la afirmación de que la Tierra tiene 4,500 millones de años está un sinfín de conceptos y mediciones especializadas que se sostienen unas en otras de manera rigurosa.
Junto a cualquier descubrimiento siempre hay una historia que merece ser contada. Es la historia de cómo una observación llevó a un razonamiento y cómo éste generó una nueva observación y así hasta llegar al resultado. Sería difícil encontrar en toda la historia de la ciencia un ejemplo que ilustre este proceso mejor que la proeza de Aristarco de Samos y su modelo heliocéntrico. Pionero en la aplicación de la geometría a los objetos del cielo, midió los tamaños de la Luna y el Sol así como sus distancias a la Tierra. Como conclusión propuso un modelo heliocéntrico en el que la Tierra gira sobre su eje una vez al día. Copérnico conocía el modelo de Aristarco pero no lo menciona en su publicación, aunque sí lo incluyó en el manuscrito enviado al impresor. Al parecer, a última hora decidió borrar cualquier relación con Aristarco. Los métodos de Aristarco son simples e ingeniosos, despliegan talento y elegancia además de absoluto rigor. La geometría que utiliza no va más allá de lo que hoy en día se enseña en preparatoria, por lo que consideré que era un tema idóneo para la olimpiada. En la camiseta que se les entregó a los alumnos se imprimió el triangulo recto que utilizó para medir la distancia al Sol. También se imprimió la leyenda “Aristarco de Samos: ¡eres mi héroe!

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Cómo citar
Gómez Treviño, E. (2011). Aristarco de Samos y la XVI Olimpiada de Ciencias de la Tierra. GEOS, 31(2). Recuperado a partir de https://geos.cicese.mx/index.php/geos/article/view/56
Sección
Divulgación