Trilateración: Sismos, GPS, rayos y teléfonos celulares, y la XIX Olimpiada de Ciencias de la Tierra
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Resumen
Es muy posible que el lector, al igual que millones de personas en el mundo, haya utilizado o lo hará en el futuro, localizadores que permiten saber con bastante precisión en dónde estamos. Los sistemas de posicionamiento global están en pleno desarrollo y pronto serán un lugar común, si no es que ya lo son. Su funcionamiento se basa en la primera fórmula de física que aprendemos en la escuela, d=vt, donde d representa distancia, v es velocidad y t es tiempo. Esta es la fórmula que intuitivamente utilizamos cuando viajamos en automóvil y deseamos saber dónde estaremos en una o dos horas con la velocidad que llevamos. Al final del recorrido miramos el reloj y minutos más minutos menos comprobamos que nuestra estimación era correcta. ¿Alguna duda sobre la medición del tiempo? Ninguna, excepto por aquello de la Teoría de la Relatividad de Einstein de que el tiempo no transcurre igual en la carretera, que no se está moviendo, que en un vehículo que se mueve con respecto a la carretera. Desde que se dio a conocer en 1905 esta teoría fue plenamente aceptada por la comunidad científica, pero desde entonces hasta la fecha para el común de los mortales esto es y seguirá pareciendo pura ciencia ficción.
Y sin embargo no es ciencia ficción. De hecho, ya pasó de la ciencia a la tecnología. Resulta que la medición del tiempo en el caso de los sistemas de posicionamiento global es extremadamente delicada, a tal grado que se deben hacer correcciones según las teorías de la relatividad. En ciencia una teoría no es una creencia sino un conjunto de conocimientos comprobados. En el caso de las teorías de Einstein no sólo han sido comprobadas por otros científicos sino que ya hasta las utilizamos a diario millones de personas, aunque no nos demos cuenta.
En esta la XIX olimpiada abordamos el tema de localizaciones mediante el método que se conoce como trilateración. En realidad el método es muy antiguo. Actualmente se utiliza para localizar sismos y rayos, así como en desarrollos tecnológicos recientes como los celulares y los sistemas de posicionamiento global. El método es muy simple y está perfectamente al alcance de estudiantes de preparatoria. Además, permite explorar otros temas como las órbitas de los satélites y las correcciones relativistas a las mediciones de tiempo.