La ciencia, el trazado de rayos y el universo virtual
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Resumen
El vertiginoso avance de las capacidades de la computación ha permitido no sólo poder almacenar grandes volúmenes de datos, sino operar con ellos a velocidades que permiten la obtención y el análisis de resultados en tiempos relativamente cortos. Hace algunos años, contar con una PC con 400 Mbytes de memoria en el disco duro y ocho para la memoria de acceso, era más que suficiente para muchos propósitos científicos. En la última década, el desarrollo en los campos de creación de imágenes y realidad virtual ha permitido la representación visual y la simulación de fenómenos muy complejos, tanto estáticos como dinámicos, mediante imágenes de alta calidad generadas por diferentes métodos, entre los cuales el más importante, si no el más rápido, es el trazado de rayos. Como un resultado, fenómenos que no son directamente observables pueden ser evaluados y usados en un sentido formal. La aplicación de estas nuevas capacidades plantea la necesidad de computadoras de gran memoria, tanto en el cpu como de acceso, y de gran rapidez. Cuando estas representaciones son animadas y los objetos que contienen obedecen las leyes de la física y el usuario puede interaccionar con ellos y hacer que interaccionen entre sí, hablamos de "realidad virtual". La realidad virtual permite la representación de cualquier fenómeno natural, por complejo que este sea, pagando la cuota ineludible de la dimensión del programa, el manejo de grandes cantidades de datos y el tiempo de elaboración de las imágenes. En esta elaboración, el color es una variable que se combina de acuerdo a una serie de reglas llamadas "modelo de color" y que puede ser usada cuantitativamente, proveyendo un medio para el análisis de alta resolución de una variedad de fenómenos.