La séptima Olimpiada Estatal de Ciencias de la Tierra: El placer de descubrir

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Enrique Gómez Treviño

Resumen

Si el cerebro humano posee la facultad de sentir curiosidad como el estómago la de sentir hambre: ¿Cuál vendría a ser el alimento del cerebro? Mencionábamos en la introducción al informe de la sexta olimpiada que según esta analogía, el alimento del cerebro tomaría la forma de preguntas, preguntas y más preguntas. Sin embargo, para respetar la analogía es necesario hacer algunas precisiones al respecto. Los alimentos que van al estómago hay que prepararlos, cocinarlos, masticarlos, tragarlos y digerirlos. Lo mismo las preguntas: hay que formularlas, reformularlas, separarlas en sus varias componentes, resolver las partes y asimilar la respuesta como nuevo conocimiento. De nada sirve comer si del alimento no se extrae el contenido energético o proteínico que requiere el organismo. Y de nada sirve preguntar si de la pregunta no se extrae conocimiento nuevo mediante el proceso correspondiente. ¿A qué se debe la prácticamente constante neblina de la costa noroeste de Baja California? ¿Y los vientos Santana, a qué se deben? ¿Y porqué la costa occidental de Baja California es fría y húmeda,y la oriental cálida y seca?

Detalles del artículo

Cómo citar
Gómez Treviño, E. (2002). La séptima Olimpiada Estatal de Ciencias de la Tierra: El placer de descubrir. GEOS, 22(1). Recuperado a partir de https://geos.cicese.mx/index.php/geos/article/view/175
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Divulgación